Quiénes somos

De los campos de Ecuador a las calles de Piera

Hay floristerías que nacen de un plan de negocio. D'Vivi nació de algo más profundo: de una vida entera rodeada de flores, de manos que aprendieron a trabajarlas antes de saber escribir, y de un sueño que cruzó el océano.

Raíces que vienen de lejos

La historia de D'Vivi no empieza en Piera. Empieza en Ecuador, en una familia donde las flores siempre fueron parte de la vida. Allí, entre los campos de rosas más famosos del mundo, Vivi creció viendo cómo se cultivan, se cuidan y se transforman en arte.

Aprendió de su familia el respeto por la flor: saber cuándo está en su punto, cómo cortarla para que dure más, qué combinaciones funcionan y cuáles no. Son conocimientos que no se aprenden en un curso. Se llevan en la piel, en la memoria de las manos.

Cuando llegó a Catalunya, Vivi traía consigo ese saber. Y también un sueño: tener su propia floristería, un lugar donde poder crear con libertad y transmitir todo lo aprendido.

Piera: el lugar donde echar raíces

Hace unos años, ese sueño se hizo realidad. D'Vivi abrió sus puertas en Piera, un pueblo que nos acogió desde el primer día. Lo que empezó como una pequeña floristería se ha convertido en parte del paisaje del pueblo: el lugar donde la gente viene a buscar flores para sus celebraciones, sus despedidas, sus "te quiero" y sus "lo siento".

Hoy, D'Vivi es un proyecto familiar. Vivi sigue al frente, con la misma ilusión del primer día, y la familia ayuda cuando las manos no dan abasto. Porque aquí todo se hace a mano, con tiempo, pensando en cada cliente.

Mucho más que ramos de flores

Trabajamos con flores frescas de temporada, seleccionadas con el mismo ojo crítico con el que Vivi aprendió a elegirlas en Ecuador. También con flores preservadas y secas, para quienes buscan algo que dure en el tiempo. Y hemos ido añadiendo cosas que nos apasionan: bisutería floral hecha a mano, plantas, jardines eternos...

Lo que nos diferencia no es solo el producto. Es cómo lo hacemos. Cada ramo que sale de aquí está pensado para alguien concreto, para una ocasión específica. Escuchamos lo que necesitas, entendemos el mensaje que quieres transmitir, y creamos algo único. No hacemos flores en serie.

Y luego está el trato. Conocemos a nuestros clientes por su nombre. Sabemos qué flores le gustan a su madre y cuándo es el aniversario de sus padres. Esa cercanía es algo que no se puede comprar en una gran superficie.

En lo que creemos

Tradición con alma nueva: Respetamos el saber heredado, pero no tenemos miedo de innovar. Las raíces Ecuatorianas se mezclan con las tendencias de aquí para crear algo propio.

Calidad sin atajos: Solo trabajamos con flores que nos gustaría recibir a nosotros mismos. Si algo no está perfecto, no sale de la tienda.

Cercanía real: No somos una tienda más. Somos tus vecinos en Piera, y eso se nota en cómo te tratamos.

Honestidad siempre: Si hay una opción mejor para tu presupuesto o si algo no está disponible, te lo decimos. Preferimos un cliente contento que vuelva a uno que se sienta engañado.

Pasa a conocernos

Si estás en Piera, entra a saludarnos. No hace falta que compres nada. Nos gusta charlar, enseñar la tienda, contar de dónde viene cada flor. Al final, esto es lo que somos: una familia que ama las flores y que ha encontrado en Piera el lugar perfecto para compartir esa pasión.

"Las flores hablan un idioma universal.

Nosotros solo les ayudamos a decir lo que tú sientes."

— Vivi y familia —